Textos extraidos de ETIENNE PERROT (1922-1996): "El camino de la transformación a partir de C.G. Jung y la Alquimia", Edicomunicación, Barcelona, 1982. Lo difundí en mi antiguo foro Eranos en 2001 si no me equivoco.
- "El camino interior de C.G.Jung se halla aquí presentado bajo diversos ángulos, pero siempre dentro de esa luz que es su centro y su meta: el ser consumado y radiante nacido del sacrificio del yo, ése que las grandes enseñanzas de la humanidad llaman el hombre divino, el hombre nuevo, el gran hombre y que el padre de la psicología compleja inspirándose en la India, ha llamado el "Sí-Mismo". Fuera de esta claridad, no podemos sino perdernos en la selva germánica de la obra junguiana, tanto más fácilmente en cuanto que los treinta volúmenes que la componen han sido escritos a niveles diversos y marcan las etapas de una larga búsqueda" (16-17).
Mostrando entradas con la etiqueta Sí-Mismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sí-Mismo. Mostrar todas las entradas
martes, 13 de septiembre de 2011
viernes, 3 de junio de 2011
El Sí Mismo en Jung
Escrito de Ángel Almazán en mayo 1999
![]() |
| Mandala pintado por Jung |
martes, 17 de mayo de 2011
Jung y Oriente, primer acercamiento
Escrito el 10 mayo 1999
Ananda Kentis Coomaraswamy afirmaba que un europeo difícilmente comprenderá el Vedanta "a menos que conozca y comprenda cuando menos a Platón, Filón, Hermes, Plotino, los Evangelios (especialmente el de San Juan), Dionisio Areopagita y finalmente Eckhart". O sea: que tiene que conocer el HERMETISMO .
Por el contrario, en Guénon se observa un gran desconocimiento sobre bibliografía del Hermetismo, incluso un cierto menosprecio. Ahora bien, no cabe duda alguna de que Guénon conocíaveintemil veces mejor el Vedanta que Jung, puesto que éste tan solo lo tocó parcialmente. Y sin embargo, "pudo comprenderlo" pues, conocía y comprendía a los autores citados por Coomaraswamy. Y de esa comprensión surgió su equiparación analógica, y por tanto, simbólica, entre el Sí-Mismo y el Atma. Si a ello añadimos que, aparte del estudio y meditación comprensiva sobre el Hermetismo realizada por Jung, se agrega que era masón y, por tanto, recibió su correspondiente "influencia espiritual" de la iniciación virtual (hablando en términos guenonianos) y que, además, recibió la visita del "Viejo Sabio" (el gurú interior), resulta incomprensible el menosprecio de Guénon y de los guenonianos hacia Jung que llega al punto de recriminarle que qué derecho tiene Jung para equiparar el Atma con ese centro psicoideo del ser humano que denominó Sí-Mismo.
Su viaje a la India duró tres meses, comenzó en diciembre de 1937, pero en el verano anterior tuvo como huéspedes a dos personalidades: V. Subrahmanya Iyer, gurú del Marahadscha de Mysore (con quien volvió a entrevistarse en la India y de quien fue huesped durante un tiempo), y al escritor de yoga e hinduismo, Paul Brunton, discípulo del famoso Maharishi Ramana (1879-1950) al que no visitaría Jung en la India, pero sobre cuya obra escribió un prólogo en el libro de Heinrich Zinmmer "Der Weg zum Selbst" ("El camino hacia sí mismo") en el que señala que "probablemente hubiera debido visitar a Sri Ramana".
domingo, 10 de abril de 2011
Consideraciones sobre la obra de Jung -1
En la lista de correos Epignosis escribí el 18 de abril de 1999 lo que sigue en respuesta a un interlocutor que firmaba con el nombre de Roberto. Transcribo lo escrito por mí entonces, lo cual no quiere decir que hoy día coincida plenamente con ello.., pero creo que aquel testimonio junguiano del Ángel Almazán de entonces puede esclarecer algunos prejuicios mentales para algunos internautas interesados en estas cuestiones...
- Confieso que la obra junguiana ofrece todo tipo de interpretaciones, de ahí que a Jung le calificaran de agnóstico y gnóstico, de psicologista y místico, de ateo y de deísta… Y es que en función de nuestra "ecuación personal" -que decía Marie Louise von Franz en mi mensaje anterior- entendemos, asimilamos, prejuzgamos y juzgamos. Me viene a la memoria -y viene al caso- que en primer curso de periodismo había una asignatura que se llamaba "Comunicología" (¡horrorosa, por otra parte) y allí nos hablaron de los experimentos realizados en los EEUU para comprobar la eficacia de la propaganda, la publicidad, etc... Y una de las conclusiones a las que llegaron es que cada persona acepta, interpreta, correlaciona y asimila lo que está afín con su "ecuación personal"... Quiero decir con esto que si ahora estamos apuntados a Epignosis medio centenar de personas -es un decir- cada uno tenemos nuestra propia "visión" de la Tradición y de lo que Guénon escribió. Habrá coincidencias en algunos aspectos, pero en otros no. Y, desde luego, nuestra percepción será distinta a la del mismo Guénon, su autor. Y quiero decir con esto de la "ecuación personal" que un racionalista "interpretará" la obra de Jung desde su enfoque racionalista; un místico hará lo propio, un guenoniano lo hará desde un enfoque guenoniano, .... tú, Roberto, lo haces desde tu propia "ecuación personal", y yo desde la mía propia.
viernes, 17 de diciembre de 2010
Sobre los círculos de las cosechas
Atendiendo a una petición de José Antonio Delgado voy a escribir unos párrafos sobre el ámbito arquetípico de la fenomenología de los controvertidos símbolos plasmados a lo largo de varios continentes en campos de cereales antes de sus cosechas; incluso a España han llegado estos mandalas de cereal aplastado.
En Internet abundan miles de noticias y opiniones al respecto, así como centenares de imágenes sobre los círculos de las cosechas. De lo que he mirado me gustaría destacar el monográfico de Sagrario Arana, las disquisiciones al respecto de Raúl Ortega, un artículo en iberaldea, otro en el blog preparemonosparaelcambio..,hasta para los junguianos hay hasta una web monotemática, en inglés.
También es fácil encontrar en Youtube vídeos y en muchos otros portales. He visto dos reportajes bien distintos, uno de National Geographic en el que prepondera la conceptualización racionalista propia del “lado izquierdo” psíquico del cerebro, y otro, dirigido por Jiménez del Oso, que aporta una visión más propia del “lado derecho” del psiquismo cerebral (si se me permite utilizar estos términos psico-neurológicos), destacando las dos entrevistas que realiza en la segunda mitad del documental al periodista Juan Antonio Cuesta, y a la psicóloga Margarita García Vaquero.
Igualmente se ha plasmado en el cine esta fenomenología, como hiciera M. Night Shyamalan con la película Señales, protagonizada por Mel Gibson. Artistas hay que se han sentido especialmente inspirados por la belleza y “numinosidad” de estos “cerealglifos”, como el holandés Janos Art.
Y libros específicos hay sobre este fenómeno, entre los que quiero especialmente destacar Diseños misteriosos de Freddy Silva. Así como también hay investigadores que los han incluido en algún libro más general, como lo ha llevado a cabo Patrick Harpur en Realidad Daimónica, una obra realmente fascinante (como lo es también su obra El secreto de los filósofos).
Estos dos libros de Harpur, en mi opinión, son básicos tener en la librería de casa de todos aquellos que estén “investigando” sobre la Imaginación Creadora y lo arquetípico de las visiones y apariciones paranormales y similares. (En este blog prometo que Harpur será uno de los autores recurrentes por mí en varios posts, e incluso señalaré las diferencias de su obra con relación a Perdidos en el Mundo Imaginal).
He releído lo que escribe el post-junguiano Harpur sobre los círculos de cosechas, fenómeno que considera “daimónico” en buena parte, esto es, epifanías de arquetipos del Inconsciente Colectivo que muestran un aspecto material y otro que no lo es. Reconoce la falsedad de muchos círculos de cosechas, pero advierte igualmente que hay otros tantos que parece difícil creer que han sido realizados por seres humanos.
“Si queremos comprender los círculos de las cosechas –y esto es aplicable a todas las apariciones-, debemos acercarnos a ellos de una manera neoplatónica, ‘simpatética’ …”, nos dice. Es así como el observador atento podrá darse cuenta de que en toda esta fenomenología hay, entre otros arquetipos, el de la conjunción de los opuestos, como refleja en un diagrama explicativo. Para Harpur, “la suma total de las imágenes que rodean a los círculos de las cosechas-explicaciones, significados, asociaciones, fenómenos aliados, folclore, etc.- contribuye al cuerpo ‘mitológico’ de los círculos de las cosechas, lo que, como proponía en el diagrama tiene que ver con reconciliar imaginativamente contradicciones tales como natural/sobrenatural, espiritual/físico, visible/invisible y demás”.
Como fenómeno daimónico, lo realmente importante es que “la verdad no radica en una u otra imagen, sino en el proceso de imaginar”, desvela Harpur. Y en este imaginar es donde entra en juego la tendencia natural de “lo inconsciente” en proyectar “conceptos-imágenes”. Para unos son gamberradas, para otros sus creadores son extraterrestres en ovnis, mientras hay quienes opinan que están provocados –los que no son de factura humana- por energías de la Madre Tierra-Gaia, etc, etc, etc…Hasta las explicaciones pretendidamente “científicas” están plagadas de “proyecciones psíquicas”.
Harpur, amante de lo “daimónico”, reitera una y otra vez que “nada físico es tan sólo literal pues la Imaginación lo transfigura todo”. Afirma que “la realidad es paradójica, metafórica, poética, simbólica, mítica; es una realidad daimónica, no literal”. Y señala que "para nuestra vergüenza, los dáimones, con el fin de llamar la atención sobre su realidad, se han visto empujados a volverse fijos y físicos, como los círculos de las cosechas. Disfrazándose -parodiándolos- de hechos literales, responden a nuestra moderna petición de efectos cuantificables, al lado de los cuales todo lo demás es juzgado como ilusorio. En otras palabras, su forma de presentar su propia realidad metafórica y mítica es aparecer no como literales, sino como si fueran literales”. Al mismo tiempo considera que es el “dios” Hermes-Mercurio quien está detrás de esta fenomenología daimónica: “Regresa para atormentar al cientificismo con fenémonos paranormales y anomalías enloquecedoras: todos los dáimones son embaucadores, igual que los seres feéricos; todos están al servicio de Hermes-Mercurio”.
Hasta aquí lo dicho por Harpur.
Por mi parte insistiré también en la máxima junguiana de que todo aquello de lo que no somos conscientes se proyecta –sin que nos demos cuenta-, en realidades psíquicas y físicas, de ahí que se produzcan fenómenos psicosomáticos sincronísticos, esto es, ajenos a la causalidad mecanicista del “universo newtoniano”. Y como he subrayado en Perdidos en el Mundo Imaginal, desde el Inconsciente Colectivo-Alma del Mundo-Imaginario Matricial, surgen imágenes arquetípicas (daimónicas en la jerga de Harpur) que son símbolos vivos para una colectividad durante un tiempo determinado; imágenes que se corporizan adecuándose al “espíritu de la época”-conciencia colectiva, a fin de equilibrar la “balanza psíquica” entre el ego consciente y el sustrato “inconsciente” en el que la consciencia psíquica flota cual isla en un gran océano. Y ciertamente atraviesa la mentalidad occidental un período desacralizador, profano y racionalista-materialista que precisa epifanías arquetípicas como las que subyacen en el simbolismo mandálico y geométrico (euclediano y fractal) de los llamados círculos de cosechas. Y que muchos “marcadores de círculos” sean autores de tales figuras no convierte a estas creaciones humanas en fraudes “per se”, ya que hasta podríamos asegurar que tales personas no dejan de ser sino “marionetas psíquicas” de tales arquetipos, esto es, instrumentos de la Matrix, del Alma del Mundo, para “engordar” la fenomenología de tales círculos de cosechas, al igual que muchos personajes de ficción “le son impuestos” a los escritores, guionistas de cine, etc.. por algún arquetipo del Inconsciente Colectivo.
Claro que para quienes están ya “más allá de las imágenes”, por haber alcanzado algún tipo de “iluminación”, todo esto que he escrito sigue siendo “cháchara mental”, o sea, “conceptos, conceptos y más conceptos en la malla reticular matricial de Maya”.
Y os dejo con esta imagen del Patio de los Leones de la Alhambra. Si os fijáis veréis que el conjunto formal geométrico de los canales de agua y su convergencia en la fuente circular, conforma todo un mandala, y a mí, ciertamente, me recuerda esta estructura mandálica alhambrina a algunas figuras adoptadas por varios círculos de las cosechas, como acontece, por otra parte con diversos petroglifos prehistóricos.
Mandalas, mandalas y mandalas... He aquí el arquetipo más común de la arquitectura sufi de la Alhambra y de los círculos de las cosechas, que convergen finalmente en el centro de los centros, el Atman, el Sí Mismo... de donde provenimos, en el que "estamos" sin saberlo conscientemente y a donde "vamos" (según los sabios).
Mandalas, mandalas y mandalas... He aquí el arquetipo más común de la arquitectura sufi de la Alhambra y de los círculos de las cosechas, que convergen finalmente en el centro de los centros, el Atman, el Sí Mismo... de donde provenimos, en el que "estamos" sin saberlo conscientemente y a donde "vamos" (según los sabios).
viernes, 26 de noviembre de 2010
Alquimia en Jung -4-
La última etapa de la Alquimia es la "Rubedo" o "Citrinitas", la Obra en Rojo o Dorado, donde se alcanza el "cuerpo de diamante".
En la hermenéutica junguiana la "Rubedo" es el logro de la "Totalidad", es decir, el encuentro y acogimiento mútuo entre el Yo de nuestro ser consciente (que ha buscado tal "coniunctio"), con el Sí-Mismo o YO de nuestro SER total, del cual formaba parte (aunque sin saberlo) el Yo. Es una nueva "coniunctio", en la que todos los opuestos se juntan y complementan armónicamente y se conectan directamente con el "Unus Mundus", y como tal estado es inefable, indescriptible, constituye un Misterio, de ahí que la obra alquimista más importante de Jung se titule "Mysterium Coniunctionis". Este Sí-Mismo es la "chispa divina" de la que hablaba Eckhart, el Antrophos de la Gnosis, el "dios interior" de la mística, el "Mercurio Filosofal" que reune consigo los aparentemente más irreconciliables opuestos, de ahí que los alquimistas le designaran con múltiples cualidades contrarias, y en algunos textos le designaran, sin más rodeos, con Dios mismo, pero un dios "duplex". Otro de los nombres alquimistas que tuvo fue "Lapis Philosophorum". He llamado al centro del Ser con el nombre de Sí-Mismo. Intelectualmente el Sí-Mismo no es más que un concepto psicológico, un término que sirve para expresar la esencia incognoscible que podemos captar como tal, puesto que excede, por definición, a nuestras facultades de comprensión. "Dios en nosotros", se le podría también llamar", afirmaba Jung en "El yo y el inconsciente". (Conviene aclarar que se refiere al arquetipo de Dios, al "Señor" del que habla Ibn al´Arabî, y no a DIOS, el cual el incognoscible: véase mi libro: Los Custodios del Grial).
Antes de alcanzar el plano del Sí-Mismo, Jung sitúa en el camino del Proceso de Individuación la integración de los arquetipos del "Niño Eterno" y del "Viejo Sabio", expresados igualmente en numerosas figuras alquimistas. "Se alcanza el segundo escalón al combinarse la "unio mentalis", esto es, la unidad del espíritu y alma, con el cuerpo. Pero sólo puede esperarse un cumplimiento del "mysterium coniunctionis" si se ha combinado la unidad del espíritu, alma y cuerpo con el "Unus Mundus" del comienzo", manifestaría Jung en el segundo volumen de su libro "Myterium Coniunctionis".
Más tarde, en una carta escrita a sus 82 años, en 1957, escribiría: "La transcripción de la "coniunctio" en palabras humanas es una tarea que puede conducir a la duda, pues uno se ve obligado a encontrar expresiones y fórmulas para un proceso que tiene lugar "in Mercurio" y no en el nivel del pensamiento y del lenguaje humanos, esto es, no en la esfera de la conciencia diferenciadora... El camino no conduce en línea recta hacia adelante, por ejemplo, desde la Tierra hacia el Cielo, o de la materia al espíritu; se trata más bien de una "circumambulatio" y de un acercamiento al centro. No avanzamos dejando atrás una parte, sino cumpliendo con nuestra tarea como "mixta composita", esto es, como seres humanos entre los opuestos". Este camino, si lo tuvieramos que representar gráficamente, sería una espiral.
Para finalizar, bueno será recordar estas palabras de Jung en "Mysterium Coniunctionis": "Aconsejo a los lectores que me critiquen a que dejen a un lado los prejuicios, que prueben el camino que he descrito, o si no, que suspendan su juicio y admitan que no comprenden nada. Desde hace treinta años que estudio estos procesos psíquicos, he adquirido la certeza de que los alquimistas, así como los grandes filósofos de Oriente, se refieren a tales experiencias y que, esencialmente, es nuestra ignorancia de la psique la que nos hace atribuirles el calificativo de místicas". Recordemos, al respecto, que la psique, para Jung, engloba lo psicoideo.
Por su parte, Etienne Perrot, nos advierte lo siguiente: "Ninguna descripción psicológica, científica en el actual sentido de la palabra, logrará jamás agotar las riquezas del tesoro alquímico. Su misión es únicamente conducir al hombre hacia sí mismo, permitirle adherirse al universo de símbolos en el silencio donde se producen las bodas transformadoras del ser y de estas energías misteriosas, terribles y benéficas a la vez, que Jung designó con el nombre de arquetipos".
Nota: texto trascrito de la tercera parte de Jung y la Alquimia en Soriaymas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









