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jueves, 30 de junio de 2011

Símbolos de Transformación en los Sanjuanes sorianos

Jueves La Saca. Doce novillos son llevados por los caballistas

Mis inicios en el periodismo soriano fueron en Soria Semanal donde publiqué una serie de artículos sobre festejos tradicionales sorianos desde un enfoque junguiano. Este artículo, titulado originariamente "Símbolos de Transformación den las Fiestas de San Juan", se publicó el 2 de julio de 1985.


 
Símbolos de transformación en las Fiestas de San Juan de Soria
- Ángel Almazán -


Las fiestas de San Juan de Soria (Sanjuanes) se han ido modificando en el transcurso de los siglos, pero su finalidad arquetípica seguramente fue siempre la misma. Su origen es desconocido si bien pueden encontrarse paralelismos con ritos y mitos paganos.

Lo dionisíaco y el culto al toro son los elementos arquetípicos más identificables de estas fiestas. El análisis más apasionado llevado a cabo sobre estos dos factores es, sin duda, el realizado por Fernando Sánchez Dragó en "Gárgoris y Habidis..". El toro es, para Sánchez Dragó, el animal que personifica al arquetipo más enraizado en España y las fiestas de San Juan giran en torno a este arquetipo táurico.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Las tres realidades: sensorial, psíquica y metafísica (5)- Cinesofía de Matrix (a)



MATRIX  Primera parte del debate esotérico en el foro "Eranos"
ÁNGEL ALMAZÁN - En Soriaymas.com el 23/05/2003

En enero de 2002 el film "Matrix" ocupó bastantes mensajes en nuestro extinguido foro Eranos, en el que intervenimos activamente. Recogemos ahora lo más interesantes de dicha polémica y comenzamos con esta selección primera.


 

Consideraciones sobre Matrix


Mensaje de Ángel Almazán en "Eranos", 9/Enero/2002 : 19:17 horas

Réplica a Derviche (uno de los foristas):

Derviche: el Unus Mundus (Atman, Brahman...) es Unidad de la que surge la Multiplicidad. Para "retornar" (aunque nunca nos hemos ido de él pues no hay otra cosa que él, en Realidad), es preciso que nuestro "ego" (y con él, por tanto, todos los conocimientos "humanos" surgidos de la psique -en la que incluyo la reflexión mental-, tengan que ir a parar a la "recicladora" y dejar de aumentar el reino de Maya-Ilusión) desaparezca como tal y asuma ser un apéndice mínimo del Sí-Mismo, en el cual debe integrarse y ser su herramienta en este mundo fenoménico sin "taponarle", sin ponerle trabas, sin imponer "egopensamientos, egoconclusiones..." al Sí-Mismo. Pues bien, uno de los mayores "tapones" que nos ponen en las mochilas del ego son las teorías científicas evolucionistas. ¡Rompe, con ellas! ¡Libérate..! ¡Sé libre respecto a ellas...!

¡Abandona Matrix!
Salud - Ángel

miércoles, 12 de enero de 2011

Encuentro imaginario con Jung en Eranos

De mi libro El enigma de la tradición hiperbórea de los celtíberos de Numancia ( Angel Almazán, Ed. Sotabur, Soria, 2005), extraigo este capítulo de la parte media de dicho ensayo novelado en el que el protagonista, Oliverio Ortego, que está como invitado en el Círculo Eranos por Mircea Eliade, conversa con Jung.


Ascona (Suiza), 23 de agosto de 1950 —  16.30 horas.

Ha sido un día memorable.  Escribiré tan solo de lo más importante del día:Carl Gustav Jung.
Eliade se sentó a su izquierda y yo al lado de Eliade, a su siniestra también. La conversación, co­mida incluida, duró desde las doce y media hasta las tres de la tarde.

Eliade me puso en antecedentes mientras nos encaminábamos hacia Casa Eranos por la mañana. Me dijo que Jung había superado el reduccionismo psicoanalítico de Freud, y que, al frente de una nueva escuela, la psicología profunda o analítica, se había adentrado en la interpretación del simbolismo arquetípico de los mitos tras descubrir que sus pacientes tenían, en ocasiones sueños grandes, como él los llamaba, en los que aparecían imágenes y situaciones oníricas que adquirían sentido cuando se recurría a la mitología y al simbolismo. Eliade había aceptado de Jung varias conceptos suyos, pero consideraba la Histo­ria de las Religiones de mayor valor hermenéutico.

“Llamado o no llamado, Dios está siempre presente”. Esa es mi mayor convicción interior tras una larga vida como psicólogo, señor Ortego —me dijo—. Tengo en el frontis de mi vivienda, en Kusnacht, esta frase escrita en latín y en mi testamento he pedido que la graben también en la estela que se erija sobre mi tumba. Como psicólogo tengo que hablar de lo que acaece psíquicamente y he renunciado una y otra vez a escribir, en mi trabajo como científico, acerca de la metafísica. El psiquismo humano capta arquetipos, estructuras colectivas originadas desde la creación del hombre que condensan la experiencia de la humanidad ante cualquier aspecto de la vida, incluido el religioso.

viernes, 31 de diciembre de 2010

El ciclo del año nuevo: que tengamos un buen 2011

De todos los autores que he leído quizás sea el historiador de Religiones Comparadas, Mircea Eliade, quien más ha profundizado en los rituales vinculados al reinicio cíclico del año nuevo y su importancia en el psiquismo individual y en la consciencia colectiva. Año viejo que se va, año nuevo que viene... No es momento de filosofar en un día como hoy y a estas horas... Sólo unas palabras escritas y habladas para desearos Salud para 2011.

Un abrazo para todos.


miércoles, 8 de diciembre de 2010

Perdidos en el Mundo Imaginal -5-

ENTREVISTADO EN "PSICOLOGÍA PROFUNDA Y ESPIRITUALIDAD"

Como ya he informado, en este mes ha sido publicado por Mandala Ediciones mi último libro Perdidos en el Mundo Imaginal. Sobre su contenido se puede leer una primera entrevista en Soriaymas, que transcribí en Jung y el Mundo Imaginal. Asímismo, ayer, José Antonio Delgado publicó en su blog Psicología Profunda y Espiritualidad la segunda entrevista que se me ha hecho al respecto de Perdidos en el Mundo Imaginal. Los vericuetos de la Imaginación Creadora y del Más Allá; entrevista que transcribo en este post.

José Antonio Delgado ha publicado hasta el momento dos obras: el valiente ensayo El Retorno al Paraíso Perdido. La renovación de una cultura  y la novela Encuentros en la oscuridad.

 He aquí la serie de preguntas que José Antonio Delgado me realizó tras leer el libro y las preguntas que respondí al efecto.


-  ¿A qué se debe el título de tu libro, Perdidos en el Mundo Imaginal?

- En primer lugar obedece a la serie televisiva Perdidos (Lost) que ha sido el detonante por el cual he escrito el libro, dado que intento mostrar el eje escatológico sobre el cual han girado las tramas y personajes en sus seis temporadas. Seguidamente es un título que recalca un estado psíquico del ser humano, esto es, que estamos “perdidos”, o sea, que nuestra consciencia (el yo-ego, en términos psicológicos) se encuentra alejada de su verdadera esencia, obnubilada por lo sensorial y las cosmovisiones modernas y ocultismos pseudo-espirituales sustitutorios. En tercer término, que tanto los protagonistas de Lost como todos nosotros creemos estar vivenciando un mundo real, cuando, según los maestros del esoterismo, es nuestra consciencia la que “imagina” e “imaginaliza”, es decir que interpreta las percepciones sensoriales y psíquicas que llegan al alma dotándolas de un verismo y autenticidad tal que resulta muy difícil darse cuenta de que lo que consideramos realidad es el resultado de un complejo procesamiento psíquico, o sea que en definitiva nuestra consciencia es psíquica y los datos que procesa y nos da son realidades psíquicas. Y, por último, el término corbiniano Mundo Imaginal hace referencia a una serie de estratos de la realidad psíquica vinculadas a la escatología y a los “estados alterados de consciencia” provocados  entre otras causas por estados meditativos-místicos o por la ingesta de drogas “psiquédicas” como ha mostrado Stanislav Grof.


-  En tu libro realizas una interpretación de la serie Perdidos, que ha cautivado a tantas personas  ¿Por qué has elegido esta serie en concreto?

- Hay un antes y un después en las series televisivas tras Perdidos, y no sólo en el aspecto técnico (guiones, tramas, personajes…), sino en lo que respecta a su impacto psíquico masivo hasta el punto de congregar a cientos de miles de fans en todo el mundo a una misma hora para ver su final, algo que no había sucedido nunca. Sus seguidores, losties, han necesitado comunicarse entre sí, generando centenares de redes sociales en el mundo, para resolver las incógnitas y misterios de esta serie que les ha conmovido colectivamente. Y sabemos, por Jung, que si algo así acaece es porque algún o varios arquetipos del Inconsciente Colectivo han sido activados y están penetrando en los psiquismos individuales. Mi hijo Diego ha sido uno de tales seguidores y su persistencia porque viera diversos capítulos de esta serie fue lo que me llevó a levantarme a las tantas de la madrugada a ver The End. Curiosamente había visto, seis años atrás, el primer capítulo, así que, uniendo el comienzo y el final de Perdidos pude ver que estábamos ante un Gran Relato Escatológico que iba a resultar incomprensible por la mayoría de los jóvenes seguidores de Perdidos ya que nadie les había explicado los vericuetos de la Imaginación Creadora y del Más Allá. El libro se lo he dedicado a mi hijo porque es el primero a quien sentía que debía explicarle Perdidos, y él ha sido quien ha leído el borrador del libro y quien me ha ayudado a resumir las seis temporadas de la serie. Ahora bien, para poder mostrar que mi tesis escatológica-imaginal de Perdidos no era una mera elucubración sino que estaba sustentada en una conceptualización escatológica que cuenta con muchos siglos, he tenido que hablar del poder de la Imaginación Creadora desde Platón hasta hoy día, centrándome especialmente en el Mundo Imaginal visionado por espirituales islámicos como nuestro andalusí Ibn al Arabi y por visionarios occidentales como Dante  o Swedenborg.


En tu libro, la Psicología Analítica de Carl Gustav Jung tiene una especial relevancia, ¿cuál es el motivo de que hayas dedicado varios capítulos a la hermenéutica junguiana?

- El segundo y tercer capítulo son cien por ciento junguianos, y a lo largo del libro la hermenéusis junguiana está más o menos presente. Estimé que los conceptos junguianos de la estructura y funcionamiento de la psique eran los más idóneos para servir de puente, en el lector medio occidental, entre una visión literal del mundo y una conceptuación simbólica del mismo. Jung es, asimismo, el puente occidental entre la psicología decimonónica y la llamada Psicología Trascendental, y como he sido un gran lector junguiano entre mis veinte y cuarenta años, sentí que Jung podía aclarar a la mente occidental del lector los mecanismos psicológicos que acaecen cuando nos conmueve una película (en este caso Perdidos) y la gran importancia que tiene “el inconsciente” en todo psiquismo humano. De esa forma preparaba al lector antes de que llegara a las páginas dedicadas al esoterismo de la Imaginación y del Mundo Imaginal.


La edición en castellano del Liber Novus o Libro Rojo de Jung, donde su autor expone el contacto con las imágenes que surgían de su mundo interior, se ha presentado a escasos días de la publicación de Perdidos en el Mundo Imaginal ¿encuentras alguna relación de contenido y/o de significado entre ambos libros?

- Personalmente las considero sincronicidades. En mi libro dedico varias páginas a esa confrontación con “lo inconsciente” que Jung plasmó finalmente en su Libro Rojo y resumo su técnica de la imaginación activa de personificación de lo que él llamaba complejos cargados emocionalmente e imágenes arquetípicas. La serie Perdidos la he analizado, entre otros enfoques, como un ejercicio de imaginación activa audiovisual, amplificando algunas tramas y personajes recurriendo a algunos mitemas o arquetipos. Pero el mensaje final de mi libro, que ya está implícito en su título y subtítulo (Perdidos en el Mundo Imaginal. Vericuetos de la Imaginación Creadora y del Más Allá), creo que va un paso por delante. Lo digo porque en el Libro Rojo Jung está sumergido en su Mundo Imaginal e intenta encontrar un sentido a tal irrupción, un tanto caótica en ocasiones, de imágenes arquetípicas, mientras que en mi libro el mensaje final que doy es que nuestra consciencia tiene, en última instancia, que dejar atrás incluso las visiones más excelsas del Mundo Imaginal, como muy bien advirtiera, sin ir más lejos del territorio ibérico, San Juan de la Cruz. Este mensaje, por cierto, queda insinuado en los últimos minutos de la serie Perdidos, cuando se extingue la “imaginalización” del Purgatorio al abrirse la puerta del fondo de la iglesia y penetrar por ella una luz inefable, esto es imposible de conceptualizar-imaginar.


-  En tu libro, relacionas las grandes obras de teatro o de literatura y el séptimo arte ¿puedes avanzarnos algo sobre esa relación? ¿Es Perdidos, por tanto, algo más que un mero entretenimiento para los jóvenes?

- El cine es el séptimo arte y, por tanto, convergen en él los seis artes anteriores, literatura incluida. En lo que respecta a la literatura he recurrido especialmente a Unamuno, María Zambrano, José Lezama y Juan Goytisolo para esbozar algunos paralelismos. Así, para mí está claro que la novela escatológica La cuarentena de Juan Goytisolo es, en sí misma, un referente literario moderno que sirve perfectamente para contextualizar la trama escatológica central de Perdidos, cuyos personajes, en este sentido, están igualmente en “cuarentena”. Asimismo, las reflexiones unamunianas sobre la autonomía “imaginal” de algunos de sus personajes ficticios, especialmente el protagonista de Niebla, es un ejemplo literario hispánico de imaginación activa junguiana y pone en evidencia que los autores y artistas están influidos en menor o mayor grado por complejos cargados emocionalmente e imágenes arquetípicas que se “imponen” en su quehacer literario y artístico; fenómeno psíquico que ha acontecido igualmente en la serie Perdidos. Así que, por todo lo que vengo contestando en esta entrevista, está claro que para mí Perdidos es una muestra de cómo el Inconsciente Colectivo se ha vestido, con formas audiovisuales contemporáneas, para dotar de un ropaje aceptable a ancestrales arquetipos, escatológicos y de otras modalidades, que ya no conmueven a tales psiquismos occidentales en sus formas anteriores religiosas, artísticas, etc… No es, por tanto, un mero entretenimiento juvenil esta serie televisiva.


-  Por último, ¿consideras que hay algo más allá del Mundo Imaginal en el que, según afirmas, está perdida la humanidad?

Hay diversos estratos cognitivos en los que la consciencia se encuentra perdida: consciente e inconsciente personal, consciencia colectiva (espíritu de la época o conjunto de cosmovisiones oficiales imperantes) e inconsciente colectivo. Creo que, como vienen diciendo los espirituales insignes de la Filosofía Perenne, sólo un profundo autoconocimiento interior hará que la consciencia reencuentre su hogar, y tal gnosis es de carácter metafísico, no psíquico, esto es, no conceptual y ni siquiera “imaginal”. En tal sentido recomiendo la lectura y meditación de lo que nos han dicho en el siglo XX vedantinos advaitas como Ramana Maharsi o Nisargadatta Maharaj.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Imaginario Audiovisual - Cinesofía 2

 IMAGINARIO AUDIOVISUAL COMO
AUTOVÍA ARQUETIPAL CONTEMPORÁNEA

“El mundo audiovisual es uno de los lugares preferidos donde anida el Fénix de la imaginación creadora. El Imaginario Audiovisual contemporáneo, tan heterogéneo y multiposilémico, es el huevo que empolla en este nido del Inconsciente Colectivo. Y si antaño muchos conocimientos esotéricos, para subsistir en el seno de una sociedad inquisitorial, tuvieron que disfrazarse como mitos, leyendas, romances y cuentos populares, ahora el Inconsciente Colectivo hace lo propio a través de este Imaginario Audiovisual. Las imágenes arquetípicas redentoras han tenido que vestirse audiovisualmente y readaptarse a otro lenguaje y a otras formas expresivas, perdiendo con ello inteligibilidad pero incrementando, sin duda, su efectividad emocional. El filósofo, el pensador, el esoterista, tienen ahora ante sí un vasto campo  ontemplativo y meditativo, además del que ya tenía antes en forma de libros, esculturas, pinturas, arquitectura, etc. En este Imaginario Audiovisual es donde se están generando actualmente los grandes relatos contemporáneos, las nuevas Ilíadas, Odiseas, Divinas Comedias, Quijotes y Paraísos perdidos”  (pág. 16)
  
“El Imaginario Audiovisual contemporáneo es uno de los nidos preferidos donde el Fénix de la Imaginación Creadora, la Matrix Creativa Imaginal, pone sus huevos y los empolla hasta que sus criaturas salen del cascarón y se instalan en las almas de los espectadores donde volarán y vivirán durante un tiempo. Ya no hay en Occidente tradición oral comunitaria; no se reúne la familia a escuchar las consejas que antaño narraban los abuelos junto al fuego del hogar; no se sienta la tribu en derredor del chamán o de la vidente a escuchar los mitos y leyendas ancestrales, ni se acude a los templos a seguir rememorando, mediante los ritos religiosos, las historias sacras donde el  Inconsciente Matricial del Imaginario Colectivo dejó su testimonio durante milenios. La Matrix Creativa Imaginal se ha readaptado a los tiempos modernos y ha encontrado un espacio idóneo para irrumpir en la humanidad: a través del Imaginario Audiovisual.

La Matrix, lo que Jung llamó Inconsciente Colectivo, rejuvenece sus imágenes arquetípicas en consonancia con la Conciencia Colectiva o espíritu de la época. Sabe amoldarse igualmente a cada consciencia, a nuestros yoes. Por eso va modificando, en el transcurso de los tiempos, el ropaje con el cual mostrar a sus criaturas: las imágenes  arquetípicas.  Y ahora lo está haciendo, entre otras formas, configurando el entramado arquetípico del Imaginario Audiovisual…”  (pág.204)

"Los sueños son uno de los naturales estados alterados de conciencia. Por ahí penetra la Matrix libremente, sin trabas. Y por ahí es también probable que lo haya hecho para coparticipar en el sustrato escatológico imaginal de Perdidos al inspirar a los guionistas y directores al respecto de forma directa. También lo ha debido hacer indirectamente, pues sin duda que igualmente han tenido que recurrir —guionistas y directores— a diversos Imaginarios (mitos, leyendas, grandes relatos, obras artísticas, otras películas…) para extraer de ellos, conscientemente, un hilo narrativo trepidante cuya clave, finalmente, ha resultado ser escatológica". (pp. 204-205).

domingo, 28 de noviembre de 2010

Perdidos en el Mundo Imaginal -4-

PERDIDOS EN EL MUNDO IMAGINAL 
Vericuetos de la Imaginación Creadora y del Más Allá
UN LIBRO SORPRENDENTE

Artículo publicado en Soriaymas - 28/11/2010

Los mecanismos psicológicos del cine a través de Jung, los arquetipos del Inconsciente Colectivo, el Mundus Imaginalis, la escatología esotérica sufi, los vericuetos de la Imaginación Creadora y la serie Lost-Perdidos conforman este libro publicado por Mandala Ediciones.


La síntesis del libro ofrecida por Ediciones Mandala sobre Perdidos en el Mundo Imaginal del periodista y escritor Ángel Almazán de Gracia, es la que sigue:

“ «No ha habido nada como 'Perdidos' para seducir nuestra imaginación», ha dicho Stephen King sobre esta serie televisiva que ha marcado un antes y un después en el Imaginario Audiovisual mundial a lo largo de seis temporadas. 

Su final, sorprendente y escatológico, ha desconcertado a la gran mayoría de los espectadores que siguen buscando explicaciones convincentes al respecto. Tarea nada fácil dado que, como Gran Relato, Perdidos está plagado de imágenes-ideas arquetípicas que resultan perceptibles y comprensibles tras un exhaustivo y multidisciplinar estudio psicológico, filosófico y esotérico.

Por otra parte, el mensaje escatológico de Perdidos tiene que ver con la capacidad demiúrgica de la Imaginación y el Mundo Imaginal –que no imaginario- del Más Allá, cuya escatología es prácticamente desconocida hoy día en Occidente.  

El autor, para argumentar su interpretación de Perdidos, recurre a filósofos (Platón, Aristóteles, Filón, Plotino, Sinesio, Ortega y Gasset, Zambrano…), escritores (Dante, Unamuno, Lezama, Juan Goytisolo), psicólogos como Jung, visionarios occidentales como Swedenborg y tres grandes representantes de la espiritualidad islámica (Sohrawardî, Ibn ‘Arabî y Môlla Sadrâ)”.

El autor de Perdidos en el Mundo Imaginal, Ángel Almazán, tiene escritos ya una veintena de libros en la editorial Sotabur, algunos de ellos enfocados en el esoterismo indoeuropeo (El enigma de la tradición hiperbórea de los celtíberos de Numancia), simbolismo medieval constructivo cristiano y musulmán (Claves masónicas de los maestros constructores, Guía espiritual y artística de San Baudelio) y misterios templarios (Esoterismo templario).

En Soria le hemos entrevistado acerca de Perdidos en el Mundo Imaginal.

- ¿Nos puede explicar el título del libro?
- He querido que sea ambiguo. No sólo se refiere a la serie Lost-Perdidos sino a todos nosotros, es decir que la humanidad se encuentra perdida... ¿Y dónde..? En “lo inconsciente” tanto personal como colectivo, esto es, en el Mundo Imaginal, en Matrix, en el Imaginario Matricial… Así que, partiendo de un análisis hermenéutico sobre Lost-Perdidos, el libro va mucho más allá.

- ¿En qué sentido?
- Se puede intuir leyendo el índice de Perdidos en el Mundo Imaginal. La serie Lost-Perdidos está presente a lo largo del libro, especialmente en su primer y último capítulo, pero para poder comprender el “sustrato escatológico imaginal” que subyace en la serie en su génesis y final (que son la boca y punta de cola de un Ouroboros cinesófico), he tenido que explicar los mecanismos psicológicos de la mente humana que explican la fascinación del espectador ante una película que le conmueve. Además era preciso exponer resumidamente el poder de la Imaginación Creadora, sus vericuetos y manifestaciones conscientes e inconscientes, así como la escatología imaginal de “visionarios” como Swedenborg y espirituales islámicos como Sohrawardî, Ibn ‘Arabi y Môlla Sadrâ.

- Jung ocupa un lugar también especial ¿no es así?
- En efecto. Los capítulos dos y tres del libro son junguianos plenamente. Jung ha ocupado un lugar importante en mi vida, sobre todo entre los veinte y cuarenta años. Y pensé que su psicología podría ser de gran utilidad para otorgarle un marco psicológico a este libro que sirviese de preparación cognitiva al lector antes de adentrarle en las expresiones filosóficas y esotéricas de los capítulos posteriores que abordan la Imaginación Creadora, el Mundo Imaginal (que no imaginario o fantasioso) y la escatología imaginal. Curiosamente, con tan solo seis días de diferencia, han coincidido en las librerías la primera edición en castellano del Libro Rojo de Jung y Perdidos en el Mundo Imaginal que tienen muchas cosas en común.

- ¿Cómo es que se ha interesado por la serie televisiva Perdidos?
- El “culpable” es mi hijo Diego, al que he dedicado el libro. Es un gran cinéfilo, participa en algunos foros y escribe también reseñas cinematográficas en  puntocaotico.com. Ha sido un apasionado seguidor de Lost en sus seis temporadas e insistía e insistía para que viese sus capítulos. Tal persistencia fue la suya que me llevó a levantarme a las tantas de la madrugada para ver la última tanda televisiva del final de Lost, y quedé conmocionado profundamente. Uniendo el primer capítulo y los dos últimos surgió en mi mente el Ouroboros escatológico imaginal de Perdidos, y cuando poco después leí la exégesis sufi que Luce López-Baralt realiza sobre la novela La cuarentena de Juan Goytisolo me sentí movido a escribir este libro que Mandala Ediciones acogió con los brazos abiertos, recepción a la que estoy agradecido.                     

- Por tanto, según Vd. la serie Perdidos no es sólo para el espectador juvenil…
- Así es… La prueba está en mí mismo, que cuento ya con 52 años… La psique humana surge de “lo inconsciente” y su motor es la Imaginación, con mayúsculas, que ha originado un Imaginario Matricial Arquetípico, el cual se plasma hoy fundamentalmente en su modalidad de Imaginario Audiovisual Colectivo, esto es, a través de los productos audiovisuales de mass-media como el cine, la televisión, los videojuegos, los comics… La misión de quienes sentimos inquietudes espirituales y conocemos algo sobre este sustrato matricial supraconsciente y subconsciente es darlo a conocer mediante amplificaciones arquetípicas de los motivos iconológicos y mitemas que aparecen, sutilmente disfrazados muchas veces, a través de estos productos audiovisuales.  Hasta un insigne historiador de religiones comparadas como Mircea Eliade lo veía así… Si quiere se lo leo, es un texto corto…
- Sí, claro… Léanos lo que dice Mircea Eliade.
Aquí tengo el libro: Nacimiento y renacimiento. Lo acabo de leer en esta misma semana y me ha emocionado encontrar esta concordancia entre lo que dice y lo que he intentado hacer en mi libro. Esto es lo que dice Eliade: 
“Los temas iniciáticos permanecen vivos sobre todo en el inconsciente del hombre moderno. Esa opinión viene confirmada no sólo por el simbolismo iniciático de ciertas creaciones artísticas -poemas, novelas, obras plásticas, películas-, sino también por su aceptación pública. Una aceptación tan masiva y espontánea demuestra, me parece a mí, que, en lo profundo de su ser, el hombre moderno sigue siendo capaz de dejarse impresionar por escenarios o mensajes iniciáticos. Es posible encontrar temas iniciáticos incluso en la terminología utilizada para interpretar dichas obras. Por ejemplo, tal o cual libro o película se diría que redescubre los mitos y pruebas del héroe en busca de la inmortalidad, que toca el misterio de la redención del mundo, para revelar los secretos de la regeneración a través de la mujer o el amor, y otras cosas por el estilo. No resulta sorprendente que los críticos se muestren cada vez más atraídos por las implicaciones religiosas y, sobre todo, por el simbolismo iniciático de las obras literarias modernas. La literatura juega una parte importante en la civilización contemporánea. El mismo leer, como distracción y escape del presente histórico, constituye uno de los rasgos característicos del hombre moderno. Por ello no sólo es natural que el hombre moderno busque satisfacer sus necesidades religiosas suprimidas o inadecuadamente satisfechas, mediante la lectura de ciertos libros que, aunque en apariencia "seculares", de hecho contienen ciertas figuras mitológicas camufladas como personajes contemporáneos y que ofrecen escenarios iniciáticos bajo la apariencia de sucesos cotidianos”. 
Y lo que cuenta Eliade respecto a la literatura hay que aplicarlo totalmente a lo cinematográfico.

- Insinúa Vd., por tanto, que la serie Perdidos es iniciática…
- Ciertamente… Y quiénes lean mi libro lo entenderán perfectamente… Dado que su trasfondo central es la “escatología imaginal” las mil veredas, sendas y cordeles laberínticos de las seis temporadas confluyen, cual mandala, en un mensaje escatológico iniciático y, por consiguiente, ello hace que Perdidos sea un Gran Relato en el que diversos arquetipos se han manifestado adaptándose a la Conciencia Colectiva y a la mente contemporánea del “hombre moderno” de hoy día.

Y con esta última pregunta dejamos a Ángel Almazán en su estudio, preparándose a terminar otra obra. “Es un libro iniciático sobre el Camino de Santiago en tierras gallegas que concluye ante la mar Océano y el sol en su ocaso solsticial”, señala.


 Nota: En este blog se han escrito hasta el momento los siguientes posts:



A los que hay que añadir, posteriormente:


- Entrevista sobre Perdidos en el Mundo Imaginal  en blog de José Antonio Delgado



Perdidos en el Mundo Imaginal -1-

Prólogo del libro 
(Ángel Almazán de Gracia- Mandala Ediciones)


Crisis de valores de todo tipo se están dando en el mundo. Como ya advirtiera René Guénon hace más de medio siglo, la aceleración progresiva de una mentalidad desarraigada de tradiciones seculares fundamentadas en torno a lo sagrado, en pro de cosmovisiones profanas de quita y pon, es una de las peculiaridades de nuestros tiempos modernos en los países desarrollados. 
Los templos, en efecto, se están quedando vacíos. Muchos jóvenes no tienen sino pequeñas nociones sobre las historias y textos sagrados en los que fueron educados sus padres, y lo poco que saben lo han aprendido ante la pantalla del televisor o del ordenador viendo películas o series televisivas. Y es que, para un buen número de ellos, “no mola” creer en divinidad alguna y que el alma, por tendencia natural, tiende hacia lo religioso. No es “guay”.
Quizás por ello, el final tan sorprendente de Perdidos (Lost), en el interior de una iglesia y con un manifiesto sentido escatológico en torno a la inmortalidad del alma, les ha llenado de perplejidad, desconcierto, desencanto y frustración. Nada hacía prever un final así, tan religioso, tan sagrado. Además, las concepciones sobre el Más Allá que podían levemente conocer –fundamentalmente cristianas- no pueden contextualizar y menos explicar este final que, se supone, es la clave para poder interpretar la totalidad de Perdidos. Se encuentran todavía estupefactos muchos de ellos. También la mayoría de los padres occidentales de estos jóvenes que han visto algunos capítulos de la serie televisiva se hallan confusos. 
Perdidos, para aquellos lectores que lo ignoren, ha sido la serie televisiva más innovadora de los últimos años hasta el punto de congregar a los más fieles –cientos de miles- ante el televisor a una misma hora en todas las partes del mundo para ver su último capítulo con pocos minutos de diferencia; algo que no había acaecido nunca. 

La gran acogida mundial de Perdidos se ha debido, en buena parte, a una especie de trasfusión mediática desde la televisión a internet, donde los jóvenes norteamericanos la han seguido casi con devoción, y donde sus jóvenes seguidores del resto del mundo han visto pirateados los capítulos a las pocas horas. Perdidos ha generado multitud de comunidades virtuales internáuticas en las que sus fans han dejado de ser espectadores pasivos para convertirse en unos sujetos activos que han transformado de manera inusitada hasta ahora la multiplicidad de relaciones entre el espectáculo/espectador, creador/obra/público, obra artística cerrada y conclusa/obra abierta permanentemente.
Como les sucediera a los alquimistas desde Zósimo de Panapolis (s.III) a Fulcanelli (s. XX), los seguidores de Perdidos han intentado descubrir una Piedra Filosofal que pudiera esclarecer y dotar de sentido a su búsqueda y como su materia prima era tan evasiva las interpretaciones racionales, tanto para los unos como para los otros, han resultado claramente insuficientes. En ambos casos –alquimistas y espectadores fervientes- han sido sujetos pasivos e inconscientes de la puesta en marcha de una serie de mecanismos psicológicos de los que vamos a dar cuenta en el segundo capítulo de este libro. Al no poder el consciente resolver las incógnitas, se puso en marcha el inconsciente personal y colectivo.
Tengamos presente que más allá de lo que el autor o autores de una obra hayan podido y querido manifestar, al difundirla o exponerla públicamente, ésta pasa a formar parte de otras personas. Esto acontece acorde con la empatía o antipatía, consciente e inconsciente, que dicha obra es capaz de activar en los diversos componentes de su psicosomatismo. Por tanto las reacciones psicosomáticas varían en cada sujeto y, consiguientemente, las interpretaciones que surjan.
A este respecto cabe recordar lo que señalara don Miguel de Unamuno, en 1905, en su artículo Sobre la lectura e interpretación del Quijote, al indicar de manera concluyente que desde el mismo momento en que fue impreso en el siglo XVII el Quijote ya no es de Cervantes, “sino de todos los que lo lean". En 1913, en el prólogo a la segunda edición de su Vida de Don Quijote y Sancho reconocía Miguel de Unamuno que dejaba a "eruditos, críticos e historiadores la meritoria y utilísima tarea de investigar lo que el 'Quijote' pudo significar en su tiempo y en el ámbito en que se produjo y lo que Cervantes quiso en él expresar y expresó". Unamuno justificaba su reflexión escrita sobre el Quijote porque, por muchos comentarios eruditos que hubiera, libre quedaba todavía la opción de tomar esta obra inmortal “como algo eterno, fuera de época y aun de país, y exponer lo que su lectura nos sugiere”, puesto que cada lector que sienta dentro de sí esta obra cumbre cervantina, "debe cada cual darle una interpretación". Unamuno, por tanto, mantuvo en este prólogo la misma opinión que había manifestado un año antes en Del sentimiento trágico de la vida, en estos términos: "Escribí aquel libro para repensar el 'Quijote' contra cervantistas y eruditos, para hacer obra de vida de lo que era y sigue siendo para los más letra muerta. ¿Qué me importa lo que Cervantes quiso o no quiso poner allí y lo que realmente puso? Lo vivo es lo que yo allí descubro, pusiéralo o no Cervantes, lo que yo allí pongo y sobrepongo y sotopongo, y lo que ponemos allí todos". Atrevámonos, pues, a re-imaginar las situaciones más arquetípicas de Perdidos.
Si toda obra artística pasa a ser una especie de imán sutil que atrae las más diversas proyecciones psíquicas y provoca emociones múltiples en quienes se acercan a ella, toda obra cinematográfica –y no otra cosa son las series televisivas cual películas de larguísima duración- es igualmente un “cebo” que atrapa proyecciones e identificaciones por doquier. Ello provoca los consiguientes sentimientos y posteriores meditaciones sobre algunos de los elementos del film o del capítulo televisivo en cuestión o de la serie en su totalidad una vez que ésta ha finalizado.  Y en función de la psicología propia de cada espectador motivado, de sus saberes y sensibilidad, la interpretación será distinta en cada uno de ellos. No obstante habrá cierta afinidad entre un número indefinido de espectadores en alguno o diversos temas explícitos o implícitos en tal película, capítulo o serie en su totalidad.
Tales similitudes interpretativas son inevitables, entre otros motivos, por compartir una misma Consciencia Colectiva configurada por una consensuada Welsteschaung o cosmovisión imperante.
Las discrepancias interpretativas, por su parte, tienen igualmente diversas causas si bien hay una muy importante que generalmente pasa desapercibida pese a ser muy decisiva. Se trata de la manera imperceptible en que diversos arquetipos del Inconsciente Colectivo –por seguir expresándonos en el argot psicológico junguiano-, movilizan en la psique del sujeto diversos complejos emocionales y cognoscitivos, como intentamos explicar en el capítulo segundo.
Stephen King, novelista creador de muchos best-sellers que han sido luego escenificados en películas de gran éxito, ha manifestado que “no ha habido nada como ‘Perdidos’ para seducir nuestra imaginación”. A esto, precisamente, me he referido al entrecruzar las proyecciones psicológicas de los alquimistas con las de los seguidores de Perdidos. La imaginación, en todos sus ámbitos –conscientes e inconscientes- ha sido activada casi compulsivamente por esta serie televisiva, producto a su vez de la sinergia de las imaginaciones de sus guionistas y directores principalmente.
¿Pero qué es la imaginación? ¿Es únicamente una elaboración fantasiosa de la mente o es mucho más? ¿Se ajusta a lo ya conocido y percibido personalmente o surge igualmente de un manantial oculto en el fondo de la psique que emite una luz sutil creativa a la que puede acceder todo ser humano? En los institutos y universidades no hay asignatura alguna sobre la imaginación, no se la tiene en estima suficiente. Sin embargo, filósofos y pensadores de gran enjundia la han alabado e incluso algunos de ellos la han situado en un nivel ontológico asombroso para nuestras mentes racionalistas modernas. En este libro me he limitado tan solo a mostrar cómo han concebido a la imaginación algunos filósofos, teósofos y escritores. ¿Acaso Perdidos no insinúa una polisemia filosófica subyacente a la trama narrativa de la serie al incorporar personajes que llevan nombres y apellidos de varios filósofos? Como espectador y lector empedernido, y echando mano al clamor unamuniano de que nos atrevamos a re-imaginar filosóficamente a los personajes de ficción, no he podido por menos que apoyarme en los pensadores, gnósticos y escritores que he seleccionado para hacer lo propio con Perdidos.
A su vez, y dado el final escatológico de Perdidos, que se correlaciona con la inmortalidad del alma, era menester igualmente resumir algunas de las creencias que se han tenido al respecto, y he recurrido a ese selecto grupo que va desde Aristóteles a Juan Goytisolo, pasando por Ibn ‘Arabî hasta Unamuno, para resumir sus consideraciones en torno a la existencia, el alma y la ultratumba.
Dicho todo lo anterior, y como autor de este libro, he de señalar que me sentí motivado a escribirlo tras ver el final de esta afamada serie televisiva norteamericana Lost Perdidos- y percibir inmediatamente que habría un gran desconcierto entre sus seguidores porque tal final no “casaba” con la Cosmovisión Occidentalizada imperante. Tras su sorprendente e inesperado final tuve inmediatamente la intuición de que Perdidos, como un producto artístico-creativo-imaginativo, resultaba comprensible teniendo en cuenta diversos escritos del esoterismo islámico sobre el estado post-mortem en el barzaj o estado intermedio; intuición que se consolidó plenamente al leer la impecable hermenéusis sufi realizada por la arabista portorriqueña Luce López-Baralt sobre la novela La cuarentena de Juan Goytisolo. En efecto, si ésta es un ejemplo preclaro del “narrar después de morir”, el final de Lost convierte a la serie en un exponente cinematográfico-televisivo de los filmes-bardo, calificados así por Michel Chion en Cahiers de Cinéma (1983) teniendo como referente el Libro Tibetano de los Muertos o Bardo-Thödol.
Debo agradecer a los editores de Mandala por haberme animado a escribir este libro en el que he creído oportuno adentrarme en algunos de los misterios del Inconsciente Colectivo, esto es, el Alma del Mundo descrita por Plotino, a la que se accede por medio de la imaginación creadora o demiúrgica con una estación de paso sutil muy poco conocida en Occidente y que adopta el apelativo de Mundo de las Semejanzas, alam-al-Mithal en el esoterismo islámico, redenominado Mundo Imaginal por Henry Corbin.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Psicoterapia en Jung

 La psicoterapia junguiana
 Ángel Almazán

El psiquiatra y psicólogo Carl Gustav Jung (1875-1961) es el creador de la Psicología Analítica, de los Complejos o de las Profundidades, que tiene algunas vinculaciones con el Psicoanalisis Freudiano en tanto en cuanto el insconsciente es el foco central sobre el que se propugnan una serie de teorías que determinan la correspondiente cura psicoterapeútica. Ahora bien, Jung tan solo estuvo relacionado con Freud entre 1907 y 1913, año este último en el que se separaron definitivamente.


Para Jung la libido es la energía de la psique que se expresa en todo tipo de emociones, pensamientos, sentimientos e intuiciones. Esta energía psíquica circula hacia fuera (extroversión) y hacia adentro (introversión). Mediante la extroversión el ser humano se relaciona con los demás y se adapta para convivir en sociedad y acatar las normas sociales. Por el contrario, mediante la introversión la energía psíquica, por decirlo así, activa el mundo interior del psiquismo y puede plasmarse en creaciones artísticas de todo tipo, por ejemplo; pero también puede concentrarse en los denominados complejos, los cuales son muy importantes para explicar los miedos desde un enfoque junguiano.

Podríamos decir, por resumir, que los complejos son como nódulos de energía psíquica donde se acumulan pasados aconteceres psíquicos (emociones, pensamientos, percepciones) sin el permiso del ego (yo o consciencia), es decir, involuntariamente, inconscientemente. Estos complejos “saltan” desde el subconsciente o inconsciente personal hasta el plano diurno de la consciencia cuando, bien algunas circunstancias externas o del psiquismo interno (pensamientos, emociones..), tienen algun tipo de relación con tales complejos. Y puesto que éstos tienen su propia carga de energía psíquica, pueden llegar incluso a superar el que la voluntad (la energía psíquica disponible por el ego o yo) tiene en tales momentos, provocando situaciones en las que el ser humano afectado puede caer bajo su dominio más o menos total, provocando así las más diversas patologías, fobias e inclusos asesinatos. Estos complejos, por tanto, son entre otras cosas, nidos de miedos y temores.

¿Cómo superarlos? Primero hay que ser consciente de que uno tiene tales miedos, pues sin este paso previo es imposible poder llevar a cabo cualquier proceso de curación o superación mediante la psicoterapia junguiana que consiste básicamente en sacar a flote, mediante el diálogo entre paciente y psicoterapeuta, tales complejos para, una vez conocidos, investigar acerca de por qué se generaron y aplicar, después, las medidas psicoterapeúticas oportunas para desmenuzarlos, minimizarlos o extinguirlos. La máxima socrática, “Conócete a ti mismo”, es la esencia de esta cura psicoterapéutica.

Para localizar tales complejos la Escuela Junguiana recurre a la interpretación de los sueños y al método de la Imaginación Activa consistente en dejar que la creatividad se manifieste libremente. Así, por ejemplo, alientan a que los pacientes dibujen, escriban o tallen en madera o piedra lo que han soñado, pues a través de tal acto libre creativo pueden manifestarse las peculiaridades de sus complejos, lo que facilita al psicoterapeuta conocer mejor tales complejos para curarlos, a la par que al paciente le sirven como de “válvula de escape” y de autoconocimiento.

En resumidas cuentas: sólo a través de un trabajo psicoterapeútico de diálogo sincero entre el paciente y el psicólogo-psiquiatra junguiano puede desvelarse la naturaleza de cada complejo para que el psicoterapeuta se lo muestre en toda su desnudez al paciente, para poder aplicar las medidas psicológicas oportunas que pasan, inevitablemente, por un mayor autoconocimiento del paciente acerca de lo que pasa en sus profundidades anímicas.


NOTA: artículo publicado en su día en Soriaymas 

Alquimia en Jung -4-

La Rubedo - Ángel Almazán


La última etapa de la Alquimia es la "Rubedo" o "Citrinitas", la Obra en Rojo o Dorado, donde se alcanza el "cuerpo de diamante".

En la hermenéutica junguiana la "Rubedo" es el logro de la "Totalidad", es decir, el encuentro y acogimiento mútuo entre el Yo de nuestro ser consciente (que ha buscado tal "coniunctio"), con el Sí-Mismo o YO de nuestro SER total, del cual formaba parte (aunque sin saberlo) el Yo. Es una nueva "coniunctio", en la que todos los opuestos se juntan y complementan armónicamente y se conectan directamente con el "Unus Mundus", y como tal estado es inefable, indescriptible, constituye un Misterio, de ahí que la obra alquimista más importante de Jung se titule "Mysterium Coniunctionis". Este Sí-Mismo es la "chispa divina" de la que hablaba Eckhart, el Antrophos de la Gnosis, el "dios interior" de la mística, el "Mercurio Filosofal" que reune consigo los aparentemente más irreconciliables opuestos, de ahí que los alquimistas le designaran con múltiples cualidades contrarias, y en algunos textos le designaran, sin más rodeos, con Dios mismo, pero un dios "duplex". Otro de los nombres alquimistas que tuvo fue "Lapis Philosophorum". He llamado al centro del Ser con el nombre de Sí-Mismo. Intelectualmente el Sí-Mismo no es más que un concepto psicológico, un término que sirve para expresar la esencia incognoscible que podemos captar como tal, puesto que excede, por definición, a nuestras facultades de comprensión. "Dios en nosotros", se le podría también llamar", afirmaba Jung en "El yo y el inconsciente". (Conviene aclarar que se refiere al arquetipo de Dios, al "Señor" del que habla Ibn al´Arabî, y no a DIOS, el cual el incognoscible: véase mi libro: Los Custodios del Grial).

Antes de alcanzar el plano del Sí-Mismo, Jung sitúa en el camino del Proceso de Individuación la integración de los arquetipos del "Niño Eterno" y del "Viejo Sabio", expresados igualmente en numerosas figuras alquimistas. "Se alcanza el segundo escalón al combinarse la "unio mentalis", esto es, la unidad del espíritu y alma, con el cuerpo. Pero sólo puede esperarse un cumplimiento del "mysterium coniunctionis" si se ha combinado la unidad del espíritu, alma y cuerpo con el "Unus Mundus" del comienzo", manifestaría Jung en el segundo volumen de su libro "Myterium Coniunctionis".

Más tarde, en una carta escrita a sus 82 años, en 1957, escribiría: "La transcripción de la "coniunctio" en palabras humanas es una tarea que puede conducir a la duda, pues uno se ve obligado a encontrar expresiones y fórmulas para un proceso que tiene lugar "in Mercurio" y no en el nivel del pensamiento y del lenguaje humanos, esto es, no en la esfera de la conciencia diferenciadora... El camino no conduce en línea recta hacia adelante, por ejemplo, desde la Tierra hacia el Cielo, o de la materia al espíritu; se trata más bien de una "circumambulatio" y de un acercamiento al centro. No avanzamos dejando atrás una parte, sino cumpliendo con nuestra tarea como "mixta composita", esto es, como seres humanos entre los opuestos". Este camino, si lo tuvieramos que representar gráficamente, sería una espiral.
 Para finalizar, bueno será recordar estas palabras de Jung en "Mysterium Coniunctionis": "Aconsejo a los lectores que me critiquen a que dejen a un lado los prejuicios, que prueben el camino que he descrito, o si no, que suspendan su juicio y admitan que no comprenden nada. Desde hace treinta años que estudio estos procesos psíquicos, he adquirido la certeza de que los alquimistas, así como los grandes filósofos de Oriente, se refieren a tales experiencias y que, esencialmente, es nuestra ignorancia de la psique la que nos hace atribuirles el calificativo de místicas". Recordemos, al respecto, que la psique, para Jung, engloba lo psicoideo.

Por su parte, Etienne Perrot, nos advierte lo siguiente: "Ninguna descripción psicológica, científica en el actual sentido de la palabra, logrará jamás agotar las riquezas del tesoro alquímico. Su misión es únicamente conducir al hombre hacia sí mismo, permitirle adherirse al universo de símbolos en el silencio donde se producen las bodas transformadoras del ser y de estas energías misteriosas, terribles y benéficas a la vez, que Jung designó con el nombre de arquetipos".

Nota: texto trascrito de la tercera parte de Jung y la Alquimia en Soriaymas.

Alquimia en Jung -3-

La Albedo -Ángel Almazán

El siguiente paso es la integración consciente y responsable del arquetipo de "lo opuesto", es decir, del "Eterno Femenino" en el caso del hombre (arquetipo del "Anima") y del "Eterno Masculino" en el caso de la mujer (arquetipo del "Animus"). En la literatura, por ejemplo, la Beatriz de Dante en "La Divina Comedia", sería un ejemplo clásico de esta figura arquetípica que es el "Anima". El ser humano, tanto física como psíquicamente, es un conglomerado de opuestos. En nuestros genes hay elementos masculinos y femeninos, y otro tanto acontece en el psiquismo. Para el hombre el "Anima" se encuentra inicialmente sumergida en el inconsciente personal, confundida y entremezclada con la "Sombra", pero una vez que ésta ha sido integrada, se transforma el "Ánima" en un "puente" que nos enlaza con lo psicoideo, con el inconsciente colectivo y sus arquetipos. Es el elemento mediador. Ahora bien, como señala M.L. von Franz, "naturalmente, durante este período prosigue también el lavado, la calcinación, etc, de la "nigredo", pues la "Sombra" se asemeja a la hidra de Lerma, con la que luchó Hércules y a la que nacían constantemente nuevas cabezas en lugar de las cortadas" ("C.J.Jung...").

En el plano psicológico durante la "Albedo" se parte de la labor de retirar las proyecciones que el arquetipo del "Anima" (estoy hablando para hombres, en este caso) emana hacia las mujeres de nuestra vida, desde la madre a la hermana, a las novias, a la esposa, a la "star system"..., etc. Y una vez lograda esta fase inicial llega el momento de encararse con el "Anima" e integrarla conscientemente dentro de nuestro ser, previa superación del problema de la transferencia para lo cual habrá que tener bien presente que la "Amada" donde se encuentra realmente es dentro; tema que Jung abordó principalmente en "Psicología de la Transferencia" en donde habla igualmente del papel que desempeñaba la "Soror Mystique" del alquimista.

En una relación amorosa o erótica entre hombre y mujer las relaciones interpersonales son múltiples puesto que además de la relación entre los Yoes conscientes, existe una comunicación a nivel inconsciente en la que participan entrecruzadamente el Ánima y el Ánimus de ambos. De ahí que, en el Proceso de Individuación y en el Opus de la Alquimia, uno de los graves peligros existentes sea el de la transferencia o, lo que es peor, la pasión amorosa. La imagen de este encuentro y diálogo con el Ánima es la "coniunctio", la hierogamia entre el alquimista y su "Soror Mystique", entre el Rey y la Reina de los grabados alquimistas, la "boda química de los elementos", etc. Y lo que surge de ello es el Rebis, la "cosa doble", el Andrógino. "De ella surgirá el hijo divino de los filósofos, el sol terrestre, el centro luminoso y oscuro a la vez, el astro radiante que reconcilia en sí al Cielo y a la Tierra, el sí y el no, y que esparce a su alrededor una paz y una armonía venidas de fuera", poetiza el junguiano Etienne Perrot en "El camino de la transformación a partir de C.G. Jung y la Alquimia "(Edicomunicación), libro en el que Perrot intenta conciliar la tesis junguiana alquimista con la de la Tradición esotérica. Este simbolismo es equiparable al que presenta el tantrismo, en el que las dos corrientes energéticas opuestas se entrecruzan en el canal central, Sushuma, abriendo los chakras ("centros de conciencia" los denonima Jung en el libro de Miguel Serrano "El Círculo Hermético. Cartas de dos amistades, Jung y Hermann Hesse", Kier), mientras el semen del hombre no fluye hacia afuera, sino hacia adentro, generando un "hijo del espíritu", como también se describe en "El Secreto de La Flor de Oro".

Veamos lo que dice M.L.von Franz, en "C.G.Jung...", al respecto: "Los participantes en la "boda alquímica" son descritos casi siempre como hermano y hermana, madre e hijo o padre e hija. Su unión constituye pues un incesto. Este aspecto incestuoso de tal constelación amorosa tiene como fin el de que hagamos consciente la proyección, es decir: nos obliga a darnos cuenta de que, en último término, se trata de una íntima unión de los componentes de nuestra propia personalidad, de un "desposorio espiritual", a fin de que sea una vivencia interior no proyectada.

A lo que se alude es a una unificación de los contrarios internos en el Sí-Mismo".

Nota: texto transcrito de la tercera parte de Jung y la Alquimia en Soriaymas.