Podría
escribirse un libro para ahondar en las razones por las que C.G. Jung (1875-1961)
no quiso desplazarse desde Madras al ashram de Ramana Maharshi (1879-1950) en
Tiruvannamalai, al pie del monte sacro Arunachala, a comienzos de 1938 durante
su viaje por India. Se han formulado muchas hipótesis al respecto e incluso
Jung dio diversas explicaciones a lo largo de su vida.
En
Calcuta Jung tuvo que pasar diez días hospitalizado tras enfermar de disentería
y, convaleciente, recaló luego en el puerto de Madrás, que se encuentra a casi
200 kms de Tiruvannamalai por malos caminos. Jung tenía 62 años. ¿Quizás se
sintió débil físicamente para adentrarse por el sur de la India hasta el áshram de
Ramana Maharshi? Tal excusa no la da
Jung en ningún momento, que yo sepa, así que no habrá que tenerla como motivo
suficiente.
En
mi opinión lo que se desprende de la lectura de los textos de Jung referidos a
Ramana Maharshi para explicar su negativa a verle es que realmente no estaba a
la sazón interesado por las enseñanzas de Ramana Maharshi (cuatro años más
joven que Jung, por cierto). Creo que le consideraba “un gurú más del montón” y
no, precisamente, de los más interesantes para él. Y sobreentiendo asimismo que los gurús no tenían nada que ofrecerle a él, pues consideraba que no estaban “individuados”
sino subsumidos por una identificación con el arquetipo del “Viejo Sabio”, o
sea, que sufrían una “inflacción psíquica” (en la terminología jungiana).

