sábado, 27 de noviembre de 2010

Imaginación Activa Creadora en Jung -y 8-

Finalizo con esto el ensayo Técnica de la Imaginación Activa publicado en Soriaymas (sigo transcribiendo texto del gran Mysterium Coniunctionis en una traducción distinta a la de Trotta y que di a conocer en 1999)


PÁRRAFO 754

 Con frecuencia acontece que el paciente continúa simplemente observando sus imágenes sin considerar lo que significan para él. Puede y debe entender sus significados, pero esto es de valor práctico sólo mientras no esté suficientemente convencido de que el inconsciente puede aportarte valiosas intuiciones. Mas una vez que ha reconocido este hecho, también debería saber que tiene entonces en sus manos una oportunidad para obtener, por su conocimiento, la independencia del analista. Esta conclusión es la que no le gusta extraer, con el resultado de que frecuentemente se detiene en la mera observación de sus imágenes. El médico, si no ha tratado este procedimiento en sí mismo, no puede ayudarle a franquear este obstáculo -asumiendo, por supuesto, que existan razones imperiosas para proseguir el proceso. En tales casos no existe un imperativo médico o ético sino solamente un mandato del destino, por lo que pacientes que de ningún modo carecen de la necesaria perspicacia se estancan frecuentemente en este punto. Como esta experiencia no es rara, sólo puedo concluir diciendo que la transición desde una actitud meramente perceptiva, es decir, estética, a una actitud de juicio está lejos de ser algo fácil. En efecto, la psicoterapia moderna ha alcanzado este punto y está comenzando a reconocer la utilidad de percibir y dar forma a las imágenes, sea por medio del lápiz y el pincel o por la modelación. Se podría pensar también en una formulación musical, siempre que la música fuera realmente compuesta y transcrita. Aunque no he observado nunca en mi carrera casos de este género, el Arte de la Fuga de Bach parece presentar un ejemplo de esta clase, de igual manera que la representación de los arquetipos es un contenido básico de la música de Wagner. (Estos fenómenos, sin embargo, provienen menos de una necesidad personal que de una compensación inconsciente producida por el espíritu de la época, aunque no puedo discutir esto aquí).


PÁRRAFO 755

El paso más allá de una actitud puramente estética puede ser desconocido para la mayoría de mis lectores. Yo mismo he dicho poco sobre ello y me he contentado con indicaciones. Este no es un asunto que pueda tomarse a la ligera. Hice un intento hace ya treinta años sobre mí mismo y sobre otros, y debo admitir que aunque es posible y conduce a resultados satisfactorios, es también muy difícil. Puede aconsejarse sin dudar si un paciente ha alcanzado la etapa de conocimiento descrita anteriormente. Si encuentra la tarea demasiado difícil, renunciará de ordinario desde el principio y no franqueará nunca el peligroso impasse. El peligro inherente en un paciente que presenta disposiciones psicopáticas reside en el riesgo de desencadenar una psicosis. Esta posibilidad, muy desagradable, se presenta desde el comienzo del tratamiento, cuando por ejemplo, el análisis de los sueños ha activado el inconsciente. Pero si éste va tan lejos que el paciente puede hacer imaginación activa y dar forma a sus fantasías y no existen incidentes graves, no se debe temer en general un peligro serio. Naturalmente uno se pregunta qué miedo -si lo hay- le previene de dar el próximo paso, la transición a una actitud de juicio (el juicio por supuesto debiera ser obligatorio intelectual y moralmente). Hay razones suficientes para el miedo y la incertidumbre porque la participación voluntaria en la fantasía es alarmante para una mente ingenua y raya en una psicosis anticipada.

PÁRRAFO 756

Naturalmente hay una diferencia enorme entre una psicosis anticipada y una real, pero la diferencia no siempre se percibe claramente y esto da lugar a la incertidumbre o incluso a un ataque de pánico. A diferencia de una psicosis real, que se precipita sobre ti y te inunda con fantasías ingobernables que irrumpen del inconsciente, la actitud de juicio supone una implicación voluntaria en esos procesos de fantasías que compensa la posición individual y, en particular, la colectiva de la consciencia. El propósito manifiesto de esta implicación es integrar las aseveraciones del inconsciente, para asimilar sus contenidos compensatorios, y producir un significado global que haga la vida digna de ser vivida, y que para un número no pequeño de personas la haga posible. La razón por la que la implicación parece una psicosis es que el paciente está integrando los mismos materiales de fantasía de los que el enfermo mental cae víctima por no poder integrarlos, sino que es tragado por él. En los mitos, el héroe es el que triunfa sobre el dragón, no el que es devorado por él. Y sin embargo, los dos tienen que tratar con el mismo dragón. Además, no es héroe el que nunca se encontró con el dragón, o quien si lo vio una vez, declaró después que no vio nada. De la misma forma, sólo el que se ha arriesgado a luchar con el dragón y no ha sido vencido, gana el tesoro escondido, "el tesoro difícil de lograr". Sólo él tiene el título genuino de la auto-confianza, porque se ha enfrentado con el oscuro territorio de su "self" (Sí-Mismo) y así se ha ganado a sí mismo. Esta experiencia le da fe y confianza, la "pistis" en la capacidad del "self" para sostenerle, pues todo lo que le amenazaba de su interior, lo ha hecho suyo. Ha adquirido el derecho a creer que será capaz de superar todas las amenazas futuras con los mismos medios. Ha llegado a una certeza interna que lo
hace capaz de autoconfianza, y lograr lo que los alquimistas llamaron la "unio mentalis".


PÁRRAFO 757

Por lo general, este estado está representado gráficamente por un mandala. Tales figuras contienen bastante a menudo claras alusiones al cielo y a las estrellas, y por ello se refieren a algo como el cielo "interior," el "firmamento", o el "Olimpo" de Paracelso, el Microcosmos. Es éste también ese producto circular, es decir el "cielo" que Dorn quería producir "por movimientos continuos de rotación". Como no es muy probable que él realizara alguna vez esta quintaesencia como un cuerpo químico, y no pretendió tampoco haberlo hecho, debemos preguntarnos si él se refería realmente a esta operación química o más bien, quizá a la obra alquímica en general, es decir, la transmutación del Mercurio "duplex" bajo el sinónimo del vino blanco y rojo, aludiendo así a la obra al blanco ("ad album") y al rojo ("ad rubeum"). Esta última hipótesis me parece más verosímil. De todos modos, se aludía a un trabajo de laboratorio.

Dorn "perfiló" su intuición de un centro misterioso preexistente en el hombre, que representaba al mismo tiempo un cosmos, o sea una totalidad, mientras que él mismo permanecía consciente de que estaba representando el "self" en la materia. El completó la imagen de la totalidad con la mezcla de miel, hierbas mágicas y sangre humana, es decir lo que ellas significaban, tal como lo hace hoy día una persona que asocia numerosos atributos simbólicos al mandala que dibuja. Asimismo Dorn, siguiendo el antiguo modelo Sabeo y Alejandrino, atraía la "influencia" de los planetas ("stellae" inferiores) -o "Tártaro" y el aspecto mitológico del submundo- a su quintaesencia como el paciente hace hoy día".

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